sábado, 17 de marzo de 2007

Homenaje a Carmelina Ortiz Monasterio de Molina

LA CREACION, SIGUE CREANDO

A Carmelina Ortiz Monasterio de Molina
En sus primeros 69 años.

Dios estaba un poco preocupado, la creación no le estaba saliendo según sus planes o quizá dentro de ellos, estaba que no le salieran las cosas tan perfectas a la primera e incluso tal vez, le daba un poco de curiosidad la posibilidad de sorprenderse a sí mismo.
Eva por ambiciosa, se había dejando envolver por el enemigo; Adán, que salió medio ingenuo (hay que decirlo de alguna manera), terminó atragantándose con una manzana y lo que es peor, resultó coyón, porque le echó la culpa a su mujer cuando él ya tenía le edad suficiente para asumir la responsabilidad de sus actos.
Caín creció rufián, atrabancado, egoísta y abusivo y se llevó “entre las patas” o mejor dicho “a quijada limpia” al pobre de Abel, resultando el primer candidato a cliente de Almoloya, de haber habido alguien que le abriera la puerta.
En fin, que de ahí en adelante la historia se fue dando tumbos, tantos, que Dios harto de tanto desorden, abrió la llave de los cielos y deseó que esa creación tan mal hecha se la llevará el diluvio: ¡borrón y cuenta nueva! -se dijo, pero como al fin y al cabo era Padre y en un momento dado sintió, lo que en estas épocas se tomaría como debilidad, pero se llama misericordia, concluyó: “No he de hacerlo, la esperanza solo se construye esperando, la fe, creyendo”. Y fue así como nos regaló una nueva oportunidad.
Los años pasaron y la historia de la humanidad se fue escribiendo, claro que, gracias a que los historiadores eran hombres, solo nos dejaron chismes de sus cuates: “Que si Miguel Ángel esto, que Sócrates dijo, que Newton afirmó...” ¿Y las mujeres? Ahí de vez en cuando las sacaban a relucir, que si eran unas locas y coquetas o manipuladoras malvadas como la Cleopatra, la Borgia o Catalina de Médicis; y claro, si alguna resultaba valiente y se rebelaba, ¡plafff! a la hoguera como aquella Juana de Arco que a final de cuentas salvó a Francia.
Al hacer una balance de su creación, El Señor descubrió que su mamá era lo más bonito que había inventado. ¡Ah, qué mujer más maravillosa! Prudente, sabia, cariñosa, inteligente, valiente, generosa. Se dio cuenta de que eran los hombres los que organizaban las guerras y las mujeres las que se volvían enfermeras para curar las consecuencias. Así que con el paso de los siglos decidió que necesitaba promover más a la especie llamada: “mamás”, para bien de la humanidad. Claro que los hombres tenían lo suyo, y no era hora de discriminarlos, pero quizá, la mezcla debía de ser un poco más integrada y que los valores se repartieran con mayor equidad. Los hombres podrían manifestar más su dulzura, y las mujeres presentarse, además de bonitas, valientes, eficaces y exitosas. ¿Cuál sería la receta perfecta? ¿Cómo integrar la mejor combinación?
Así pues, el Señor, se puso a pensar en sus personajes favoritos de la historia y eligió las virtudes que más le gustaban de ellos para inventarse seres fuera de serie. ¿Cómo serían?, ¿cómo será mi criatura ideal? -se preguntaba muerto de curiosidad.
· Tendría la paciencia de su amigo Job, quién pasó todas las pruebas a pesar de habérselas puesto bastante difíciles.
· De Abraham su optimismo, ya que a los 100 años soñaba con tener descendencia de Sara, una chamaca que apenas frisaba los 70; su terquedad hasta conseguirlo; y su generosidad para, más tarde, entregarle a su Señor el fruto de tantos años de espera.
· La disposición de San José en creer en la obra del Espíritu Santo.
· La capacidad de Moisés para abrir el mar con un báculo o lo que es lo mismo, abrir el corazón de piedra de un rico para completar la quincena de la nómina.
· La confianza de la mamá de Moisés, al poner a su hijo en las manos de Dios en una cesta de bambú en el río Nilo.
· La fuerza de la palabra de San Juan Bautista para convencer. La fe de saber que aunque parezca que se está predicando en el desierto... el amor siempre florece.
· El corazón del padre del hijo pródigo, que siempre nos acoge aunque seamos de lo peor.
· La comprensión de la esencia humana de su madre, ya que seguramente los puritanos le habrían reclamado que su primer milagro hubiera sido transformar agua en vino, pero Él tenía muy claro que un santo triste, resulta un triste santo, y que el ser humano debe saber disfrutar de los frutos de la tierra que Él con tanto amor creó.
Para su complacencia, la lista parecía alargarse; verdaderamente Dios estaba muy divertido. Con todos estos ingredientes, la receta ya estaba casi lista. Ahora tendría que comenzar con crear una ambiente adecuado para que naciera ese ser tan especial que estaba soñando; así que en los inicios del siglo XX, en la ciudad de México, propició que la señorita Garay, una gentil damita, generosa y bella, conociera a un joven soñador y noble de apellido Ortiz Monasterio; que se enamoraran y decidieran formar una hermosa familia donde una niña llamada Carmelina, fue ejerciendo sus talentos y limando sus imperfecciones entre un montón de hermanos con los que vivió de todo: de dulce, de sorpresa y de sal. Llegado el momento de “merecer”, un apuesto e inteligente yucateco le hizo cosquillas en el corazón, decidieron jugársela y entablaron alianzas de complicidad para inventar juntos la vida. Fueron llegando Fernando, Carmen, María, Magda, Marta, Juan Pablo... aparentemente, ese era el patrón a seguir. Además de los hijos y el marido, Carmelina, guiada con el ejemplo de su mamá, ejercía alguna obra pía; por decir algo, cumplía los requisitos que se esperaba de una señora “decente y bien” de la Colonia Guadalupe In. Pero no, Dios estaba decidido a iniciar el milenio mostrándole a la humanidad, que habían en este mundo otras cosas, además de morirse de miedo por el “qué dirán” y acumular rolex por kilos, así que con la llegada de Beaty con parálisis cerebral, llegó también la inquietud y preocupación por otros niños y papás en circunstancias similares sin las posibilidades con las que contaban los Molina Ortiz Monasterio. Así pues, Carmelina comprendió el mensaje: su corazón era mucho, mucho más grande que el limitado horizonte que a veces nos ponemos para “hacer el bien”, y revestida por el amor a su Beaty, aceptó el reto de capitanear desde hace muchos años APAC, (Asociación Pro Personas con Parálisis cerebral) donde nos acoge a todos los que, reconozcámoslo o no, tenemos diferentes discapacidades; algunos para ejercitar los músculos de las piernas, otros para hacerlo con los de la cartera o del alma: todos para crecer en plenitud.
A fines de siglo e inicio del tercer milenio, el Señor sonrió. A pesar de todo el espíritu de miedo e incertidumbre con que los medios de comunicación quieren controlar a la gente en una telaraña de desconfianza mutua, un “compra lo que sea, pero compra” y un “sálvense quién pueda”, las cosas van mejorando. En Calcuta, el aterrizaje de uno de sus sueños favoritos le había salido muy bien: su vida estaba siendo modelo para muchos. De Polonia había surgido un mensajero de la Buena Nueva que recorría el mundo llenando a las personas de consuelo y paz; y en México, tenía a una Carmelina Ortiz Monasterio de Molina, que con su entrega y optimismo a toda prueba, le recordaba aquella vez que se dijo a sí mismo: “No he de arrasar con un diluvio al mundo ante tanto desbarajuste, me consuela ver que por lo menos en APAC, la esperanza, la generosidad y la fe no son palabras bonitas para homilía de un domingo en misa: ¡están vivas!”
Y así fue como el séptimo día el Señor después de decir:
“esto apenas es el comienzo”... por un rato, ¡descansó!

Alerta Amarilla (Artículo de periódico)



ALERTA AMARILLA

Margarita Robleda Moguel

En estos rumbos del sureste, donde ahora se encuentra mi charca, abundan los ciclones y la gente ha aprendido a vivir con ellos. Sabe que alerta amarilla es una señal muy importante para salir a comprar velas y baterías, latas de atún y sardinas, galletas y huevos, porque como dice mi hermana Mary Carmen, tal vez no los comas, pero después del huracán, las gallinas tienen catarro o susto y dejan de poner. Es tiempo de proteger las ventanas, de proveerse de agua para beber y para aguantar; los más inteligentes, ubican el juego de la lotería, el dominó y el cancionero, saben que habrá familia en casa para disfrutar sin presencia de ese objeto que hace tan mal tercio, cuarterto o bola: la televisión.
En una presentación en Pich, una ciudad pequeña de Campeche, los padres de familia, respondían ante mi pregunta de qué hacer en alerta amarilla, que ubicaban sus tesoros: sus papeles importantes, a su familia; protegían a sus animales y a sus plantas. Entendí lo que desde niña escuchaba en los pueblos: “levanto” esto o aquello. En ese entonces, yo asociaba el “levantar” con guardar. Ahora entendí el significado real. Se levantan las cosas valiosas para que nos se las lleve el agua, para que nos se las coma el perro, para que no se pierdan.
Si, la alerta amarilla nos prepara para la alerta roja, para que no nos tome de sorpresa y nos atropelle, para salir lo menos raspado posible. Y es que fue precisamente en la ciudad de Campeche, donde por parte del DIF estatal y la Secretaría de Educación, Cultura y Deporte, que fui invitada a darle unas platicas a maestros y padres sobre la familia. Pensando en cómo llamar la atención de la comunidad sobre la problemática que estamos viviendo; me ubique en la zona y en lo que ellos entienden por tomar precauciones. Si, estamos en alerta amarilla; no solamente en Campeche, sino también en Yucatán, en Sinaloa, en Laredo, en el Distrito Federal y los pueblos pequeños. Hace unos años, al leer el periódico en Mérida, de pronto se topaba uno con noticias “rojas” de cómo que dos señores se habían dado de trompadas. Hoy las noticias de violencia y pandillas no reconocen límites de territorios. ¿Estamos en alerta amarilla? ¿Ya estamos en la roja? En los talleres de padres les decía que no podíamos esperar la alerta roja: cuando nos llamaran para ir a buscar a nuestros hijos que chocaron el carro borrachos, a los que detuvieron por vender droga o se colgaron en un árbol por la tristeza y el aburrimiento que los atropelló.
Me contaron de un chofer que laboraba en el pedregal y que el jueves tenía que acompañar a los hijos. Lo de menos era la desvelada afuera del “antro”, lo duro era que le pedían que los llevara a Tepito a comprar droga. Cuando se lo dijo a los papás, estos, en lugar de escandalizarse, únicamente le recomendaron que tuviera mucho cuidado. ¿Será verdad? ¿Será mentira? ¡En estos tiempos se ve cada cosa! Hasta salen en las noticias autoridades planeando con sus compinches, en un lenguaje rico en altisonantes más que en vocabulario, sus fechorías; presidentes de partidos políticos poniendo precio a sus “habilidades” y continuan impunemente en el puesto; candidatos que en lugar de proponer usan la mercadotecnia para destrozarse; periodistas que tienen que huir después de denunciar, porque saben la pobreza de palabras del contrincante acostumbrado a comunicarse a balazos.
Un mes después de aquellos talleres a padres, me llevaron a hablarle a los jóvenes. ¡Mi vida! Todos esos pelos parados y cara de feroces, son pura “finta”. Están verdaderamente asustados. ¿Qué mundo les espera? No hemos sabido mandarles un mensaje alentador, para ellos el mundo es una porquería y no tiene caso ni estudiar, ni sembrar una semilla, ni nada de nada.
En abril nació esta rana que esta decidida a ser feliz. Los jóvenes tienen derecho a una rebanada de esperanza. Les invito hablar de las cosas buenas que también suceden. Les invito reconocer que estamos en alerta amarilla, que hay que proteger nuestros tesoros y estos los veo en los niños y en los jóvenes, en los mayores y en los que menos tienen. En alerta amarilla se comparte lo que se tiene, porque sabemos que si llega la alerta roja… lo acumulado no tendrá la menor importancia.
¡Hasta la próxima! www.margaritarobleda.com

jueves, 15 de marzo de 2007

Ojos de estrella (poema)


OJOS DE ESTRELLA

Margarita Robleda Moguel


En lugar de ojos
me tocaron dos estrellas
en vez de cerebro
musica y sueños.
Tal vez por eso sea
que vemos las cosas
de muy distinta manera.
No las veo yo desde tus ojos
no las ves tu desde mis estrellas.
Quizas el viento juegue distinto
con las velas que desplegamos
o sea muy diferente
el ritmo interno que escuchamos.
No se.
Tal vez en lugar de ojos
me tocaron dos estrellas
en vez de sangre
fluya hierba verde y fresca
solo te pido que aceptes
que vemos las cosas
de muy distinta manera.

JUEGOS DE PALABRAS


Algunos juegos de palabras...
Pancha plancha con cuatro planchas
¿con cuantas planchas Pancha Plancha?
Paola, de tres años y medio, me respondió, plancha con una, ¡ni que fuera pulpo!
¿De dónde son los pollitos?
¡De Pollonia!
¿En dónde estudian los pollitos?
En el Pollitecnico.
¿Qué estudian?
Ciencias Polliticas
¿De qué trabajan?
De polliticos... de pollicias... ¡de polleros! grito un pequeño.
Mis adivinanzas favoritas son las que tienen la respuesta incluida. Leelas en voz alta y escucharas la respuesta.
Te la digo y no me entiendes,
te la repito y no me compres.
Adiviname esa...
Oro no es
plata no es
baja la cortina
y veras lo que es.
Si el enamorado
fuera más entendido
sabría el nombre de la dama
y el color de su vestido.

Aceptame como soy (canción)

Un día de visita a APAC, Asociación pro Personas con Paralisis Cerebral, en la ciudad de México D. F., afuera del centro donde se encuetran las personas con mayor daño cerebral, me encontre un letrero que decia: "Aceptame como soy". Fue tan fuerte el impacto, que sobre el techo de un volkswaguen, nació la canción. Al principio le puse "Voces de Apac", pero luego me di cuenta de que era un clamor universal.
No dice dame, dice date... porque si te cierras pierdes algo que tengo para ti.
ACEPTAME COMO SOY
Margarita Robleda Moguel
Aceptame como soy,
date otra oportunidad
y ya veras lo que puedo dar.
No sólo soy lo que ves,
dentro de mi hay tesoros
que no todos pueden ver.
Sólo los que tienen ojos grandes
pueden contemplar,
todos los tesoros que guardo
dentro de mi corazón.
Aceptame como soy...
Sólo los que tienen amplia el alma
pueden persibir
toda la ternura que guardo
por debajo de mi piel.
Aceptame como soy...
Sólo si detienes tu loca carrera
y me permites compartir...
te daré un poco de mi alegría,
te daré un poco de mi esperanza
te daré un mucho de mis ganas de vivir.
Aceptame como soy
date otra oportunidad
y ya veras lo que puedo dar
no solo soy lo que ves...
dentro de mi hay tesoros
que no todos pueden ver.
Aceptame como soy ...
aceptame como soy...
acepteme como soy....

miércoles, 14 de marzo de 2007

ENFERMOS DE FALTA DE ESPERANZA (Artículo Diario de Yucatán)

ENFERMOS DE FALTA DE ESPERANZA

Margarita Robleda Moguel


La Primera Columna del pasado 11 de febrero me “partió el alma”, dirían en mi pueblo. Una cosa es sufrir con las noticias de todos aquellos que viven en condiciones que no tendrían que padecer, si realmente nos guiáramos por los Derechos Internacionales de los Niños y la Niñas, y otra, leer que situaciones, como las que narra el articulo, están sucediendo en casa: el sur y el norte se unen, no existen diferencias.
¿Qué nos están diciendo estos jóvenes? Igual que me pregunto cuando veo una pared de graffiti ¿cuál es el mensaje del que lo escribió? ¿Qué quiere decirme? Quizás… ¡Me siento solo! ¿Alguien sabe por dónde? ¡Me esta llevando la chipiriflais! Así, frente los hechos, sólo me queda pensar que esos jóvenes están lanzando un grito desgarrador que nosotros, los adultos, los que se supone sabemos, debemos descifrar.
Lo primero que viene a mi mente es que a estos muchachos, “les vale”. No importa si los ven a plena luz del día encima de un capirote, si los reconocen, que se enteren sus papás. ¿Cuál es el grado de dolor al que llega una persona para decidir?: me vale lo que piensen, lo que digan, me vale todo. Mi comunidad, mi familia: yo. ¿Es acaso una nota previa a la del suicidio?
Lo que veo es una absoluta falta de esperanza. Vivimos en una sociedad que nos ha impuesto metas inalcanzables para la inmensa mayoría de los habitantes de este planeta. Por doquier nos atropellan con que hay que ser rico, exitoso y flaco. No existen alternativas. Para ser rico no importa destruir el Medio ambiente y abusar de los semejantes; para ser flaco, nuestras niñas y niños mueren de anorexia o en manos de mercachifles que ofrecen menús de cierres y de quita y pon; Para el éxito, la meta es alcanzar “aunque sean” cinco minutos de fama y si no lo puedo lograr por mis meritos, porque “¡Ay que flojera esforzarme por algo!”, por lo menos los alcanzo en un reality show a la vista de todos, y en una de esas hasta me premian y hacen reina del carnaval.
Nuestros jóvenes están enfermos de falta de esperanza. ¿Para qué estudiar si van a heredar? O de todas maneras, lo que ganen no les va a alcanzar. A unos los veo deambular por los centros comerciales acumulando enojo de ver todo lo no pueden comprar; a otros, hartos porque lo comprado no llena el agujero del alma. Unos coleccionando celulares, otros haciendo trácala y media para tener el de más botoncitos; y claro, que sirva de algo, que me saque del anonimato aunque sea mostrando mis rincones secretos! ¡Dejar huella patente de mi paso por este mundo!
¡Cuánto dolor! Quieren vivir la vida lo más rápido posible porque no existe un mañana. Y es que nosotros los adultos no hemos sabido compartirles la esperanza de un futuro más justo, más alegre y feliz. Desde niños han escuchado que el mundo es una porquería. Nuestra vocación a la queja constante, como si compitiéramos por la Presidencia Vitalicia del Sufridor más Sufrido, enferma a nuestros pequeños. Ellos sólo escuchan: “Qué calor”, “Qué frió”, “Tengo hambre”, “¡Me llene…!” Ni por casualidad: ¡Qué lindo día! ¡Qué rico comí! ¡Qué listo eres! Que buen niño… ¡Ahí vas!
Las palabras son el arma más poderosa con la que contamos. Y cada vez que le decimos a nuestros hijos: ¡eres terrible! lo programamos para serlo. ¡Y bueno, aunque no existen recetas… ¿qué tal si en lugar de buscar culpables remendamos la esperanza y comenzamos por algo? 1.- Autoridades y candidatos: urgen espacios deportivos y culturales. Las pandillas se juntan por el gusto de hacerlo, démosles algo que hacer: “el ocio es la madre de todos los vicios” sigue estando vigente. Más presupuesto a educación y cultura dentro y fuera de las escuelas: libros, teatro, danza, música, deportes, ajedrez… satisfactores que redundaran en menos notas de despedida, pistolas antimotines y segundos pisos en las cárceles, que si no hacemos algo, pronto habrán en cada esquina.
2.- Noche familiar: Apagar la televisión encender a la familia: una vez al mes, a la semana. Hoy toca noche de cuentos, de canciones, de bailar ¡rock and roll! ¡De platicar! En lugar de quejarnos… hagamos aeróbics mentales por encontrar las ventajas que en todo existen… el que busca encuentra. No todo está perdido. Siempre hemos vivido en crisis y salimos adelante, ¿no vamos a poder hacerlo ahora? ¡Me canso! dirían en mi pueblo y tienen razón.
3.- Sociedad: Constructores: tomen en cuanta espacios recreativos, más árboles, más verdes; Medios: Reconozcan más el esfuerzo de las personas para lograr sus metas, la participación en beneficio de la comunidad. Empresarios: Visión social, global y a largo plazo: ahorrar en empleados se traduce en menos consumidores, en conflictos sociales. Comerciantes: mayor sensibilidad y compromiso en el uso de la mercadotecnia. Honestidad en las bondades del producto seria muy apreciada. Sociedad: cada quien desde su espacio, promueva la justicia, el respeto y la solidaridad. Que nuestros hijos nos vean participando por la comunidad, construyendo un mañana. Todos: Paremos las orejas, descifremos los mensajes: ¡Aun estamos a tiempo!

margarita_robleda@yahoo.com Santa Gertrudis Copó, Yucatán.

TE REGALO LA PALABRA (poema)

TE REGALO LA PALABRA

Margarita Robleda Moguel

Hija mía:
te regalo la palabra.

Que tu sí sea sí,
si así lo quieres;
que tu no sea no,
por tú decisión.

Que tu quiero
sea ¡quiero!
y no por favor...
que tu no quiero,
sea ¡no quiero!
y no tengas por ello
que pedir perdón.

Hija mía:
te regalo la palabra…
me ha costado sangre
conseguirla;
y sé que tu abuela,
su madre,
toda nuestra dinastía,
por tenerla,
han dado la vida.

NI UNA MAS (poema)

NI UNA MÁS

A las desaparecidas de Cdad Juarez
Margarita Robleda

Ni una más.
El grito se me atora en la garganta,
en las entrañas;
resbala por las losas indolentes
de quienes lo permiten...
¿lo promueven?
lo protegen.

Ni una más.
El clamor de los dolientes
se esparce
como arenas en el desierto.

Ni una más.
Tenían rostro
tenían nombre,
sueños,
frustraciones.
Un llavero, un oso de peluche,
una carta arrugada y amarilla
de un amor que se fue,
la esperanza de un nuevo encuentro.

Ni una más.
Hoy son parte del bloque,
del paquete,
del grupo,
de una maldición,
de una lista
en la que no podemos permitir que entre,
so pena de ser una de nosotras,
ni una más.

Inquietudes de una raya (cuento)

Inquietudes de una raya



Una raya rayada, cansada de sentirse raya, soñaba con ser círculo.
Se sabía tan recta, sin sorpresa, tan sin chiste, que decidió salirse de su espacio dispuesta a correr riesgos e investigar la receta.
Por la planicie de una hoja se encontró con una escuadra.
—Hola, raya —le dijo ésta.
—Hola —respondió sorprendida. —¿Quién eres? Te ves diferente.
—Me llamo ángulo. Me parece que somos algo así como parientes. ¿A dónde vas?
—Me gustaría aprender a ser círculo. ¿Podrías enseñarme tú?
—A ser círculo no, pero si quieres, puedes ser ángulo.
—Suena interesante. ¿Qué debo hacer?
—Es muy fácil, únicamente debes doblarte a la mitad, así.
—¡Oye! Se siente bien ser escuadra, esto es más emocionante que ser simplemente raya.
—Y esto no es todo —dijo el ángulo entusiasmado.—Si tienes 90 grados, te llamarás ángulo recto. Si son más, serás obtuso. Y menos de estos grados, ángulo agudo. ¿Ves qué divertido?
—¡Oh sí! —respondió la raya cambiando de grados para formar distintos ángulos.




Un día se cansó de ser obtusa, recta, aguda y decidió que mejor retornaba a su posición inicial de raya para continuar su camino.
El ángulo le recomendó visitar a su primo el triángulo, tal vez él sabría...
El triángulo resultó un personaje muy divertido.
La raya lo encontró produciendo música con un palito, en una orquesta.
—¡Tú has de ser la raya que quiere ser círculo! El ángulo me echó un grito que vendrías. Si tú quieres, yo podría enseñarte a ser triángulo, incluso a tocar en una orquesta, pero me temo que no sé nada de círculos.
La raya lo escuchaba fascinada, moviendo sin pestañear sus rayados ojos. El triángulo vibraba de entusiasmo y vida.
—Si aprendiste a ser ángulo, sabrás que yo tengo tres. Divide tu raya en tres secciones, la primera y la segunda en ángulo agudo, la tercera la unimos con la primera. Puedes ser isósceles, si tus lados son más largos que tu base; equilátero, si los tres son iguales.


La raya sudaba grados para atinar con las indicaciones.
—¡Muy bien! —aplaudió el maestro. —Ahora ya sabemos que puedes ser un verdadero triángulo.
La raya se sintió satisfecha... por un tiempo; después de éste, decidió que ser triángulo no era suficiente.
El triángulo le sugirió visitar al cuadrado. A este señor lo encontró muy ocupado, pero después de leer la carta de presentación, aceptó ayudarla.—Si pudiste convertirte en triángulo, no veo por qué no puedas hacerlo en cuadrado. Ahora, en vez de tres, te dividirás en cuatro partes iguales. La primera la doblas para arriba y la segunda la dejas abajo; ¡eso! Ahora tienes un ángulo recto. La tercera para arriba nuevamente, en escuadra. Ahora tienes dos, la cuarta parte la unes a la primera. Ahora tienes cuatro ángulos rectos de 90 grados.
—¿Ves que fácil es? Si estiras el ángulo de arriba y el de abajo, te puedes convertir en rombo.

La raya dócilmente seguía todas las instrucciones de su cuadrado maestro.
Después de lograr su objetivo decidió:
—Te agradezco, cuadrado, todas tus explicaciones, pero ¿sabes?, a mí me gustaría ser círculo y no sé que hacer.
—No es tan difícil como piensas —respondió el cuadrado.
—¿No lo es?
—Después de haber sido ángulo, triángulo y cuadrado, eres más ágil y flexible. No creo que tengas problema. Tal vez si tu cabeza toca tus pies... Pero ¡no! ¿Qué digo? La ciencia es algo serio —tosió.
La raya se despidió con los ojitos brillantes.
En su camino se topó con una naranja. Fue tan de repente, que la raya enmudeció por la emoción.
—Hola —dijo la naranja. —¿Te sucede algo?
La raya parpadeó al sentirse descubierta.
—Eres tan hermosa...
(Si tu cabeza toca tus pies... recordaba).
—Gracias —respondió la naranja con un airecito de flor de azahar.
—Te he buscado tanto y ahora que te encuentro...



—¿Puedo hacer algo por ti? —preguntó la naranja ruborizándose de anaranjado.
—No sé... no sé cómo decirlo —balbuceó la raya muerta de vergüenza.
—Anda, no tengas pena.
—Bueno —la miró de reojo. —¿Me permites abrazarte?
—¿Abrazarme? —preguntó sorprendida la naranja.

—Sí —respondió la raya zigzagueando por la emoción.
—Con tu abrazo yo podré tomar forma. El contacto contigo me permitirá ser lo que siempre he anhelado: ¡círculo! Sin ti seré únicamente una raya más, sin gracia, sin chiste.
—Vaya —respondió la naranja— me alegro mucho de poderte ser útil.
La raya comenzó a alargarse hasta formar una media luna. "Si pudiera crecer un poco más", rezaba la raya. La naranja, quietecita, le echaba porras en silencio. "Si tu cabeza toca tus pies, pondrías el mundo al revés".
La raya, transformada por el abrazo en círculo, se despidió agradecidísima de la naranja dando maromas. Ésta, emocionada, soltó una lágrima de jugo de naranja.
Como círculo, descubrió la redondez del mundo, brincó de arriba abajo sintiéndose pelota, globo, sol, pompa de jabón, envolvió a un huevo y se convirtió en círculo ovalado, pero fue hasta que abrazó una estrella, cuando se dio cuenta de lo maravilloso que era ser raya.
"Yo que me pensaba tan plana, tan insignificante, tan sin chiste… tengo todas las posibilidades del universo: si lo deseo, puedo ser triángulo y participar en una orquesta, puedo ser una caja, un sol o una estrella, puedo incluso jugar a ser garabato ¡Se vale equivocarse! o puedo ser tan larga como una carretera. Entre todas las formas y bellezas, he descubierto que soy la más divertida, porque puedo convertirme en lo que yo quiera".
Margarita Robleda Moguel.