sábado, 1 de noviembre de 2008

Los otros derechos de los niños y de las niñas II

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YA ENCARRILADA…

Otros derechos de los niños y las niñas II
Margarita Robleda Moguel

Abro los ojos, observo y me pregunto: ¿tendremos todos la vocación de procrear? En mi caso, reconozco que soy una tía maravillosa que regala preguntas, horizontes, apoyos y confidencias. ¿Pero mamá? No lo creo. Mis curiosidades e inquietudes me llevan por los mil y un caminos. No tengo la capacidad ni los talentos inherentes a semejante especialidad. Así pues, me pregunto. ¿No tendría que ser un derecho para los niños y las niñas que sus papás se preguntaran alguna vez: tengo vocación de padre, de madre? “Caras vemos, gritos y sombrerazos a los hijos y a las hijas, no sabemos.” El registro civil, tendría que pedir por ley, junto con la prueba de sangre, un papel donde diga que los valientes que decidieron salir de su “mi, me, conmigo”, para apoyarse y crecer juntos, participaron en un curso de cuestionamiento profundo sobre su vocación paterna, maternal.
La otra sería, cuando la mujer va a su clínica para confirmar que va a tener un bebé; parte del servicio tendría que ser, otro papelito que diga que la futura mamá ya sabe que no debe darle a su bebe refresco de cola en su mamila, alimentarlo con sopas marchuchas y frituras… que los niños necesitan que les hablen, que les canten, que los arrullen y fortalezcan en el orgullo de sus raíces.
¿Dónde quedaron “tortitas de manteca para mamá que está contenta, tortitas de maíz, para papá que está feliz?” ¿Cuál es la prisa de que camine? Déjalo gatear; deja que se fortalezcan sus músculos, el sentido del equilibrio, la orientación; que aprenda a conocer el instrumento más extraordinario para conocer el mundo: su cuerpo.
Y cuando llega el momento de llevarlo al Centro de desarrollo Infantil… ¿no sería bueno que los padres firmaran un compromiso de asistir a Escuela para padres? Para muchas cosas nos preparamos menos para serlo. Ese tendría que ser un derecho de los niños y niñas, una liberación para los padres, que a final de cuentas, no saben qué hacer con sus hijos.
Los jardines de niños públicos y los privados tienen un viejo jaloneo. Los padres que pagan, a veces sumas semejantes a estudios superiores, exigen: ingles, computación y lectoescritura. Siempre me he preguntad por la urgencia de ésta última. ¿Tendrán en casa una biblioteca esperándoles? ¿O se trata de presumirle al vecino?
Los especialistas dicen que los jardines de niños es el espacio ideal para que los niños y las niñas aprendan competencias que los preparen a la vida; tiempo de aprender a socializar, a conocer sus posibilidades motrices, a jugar… en el juego se ponen las bases para sus futuras relaciones humanas. Tanta prisa por hacerlos grandes y el resto de la vida para buscar como recuperar al niño, a la niña interna a la que les faltaron besos, cantos, cuentos, alegría.
Derecho a que a las niñas, desde el inicio de su educación, se les presenten metas más altas que embarazarse en la secundaria. Derecho a recibir, en lugar de una barbie que la presione a ser anoréxica, una lupa que la invite a investigar; en lugar de entretener, estimular sus capacidades.
Derecho para los niños elijan el camino que su mente y corazón le indiquen. Abrir el estigma del “Éxito” mucho más allá de llenarnos de cosas que ocupan espacio, crean adicciones y empobrecen el horizonte. Derecho a que la televisión no mal informe a los jóvenes través de programas, como doce corazones, sobre lo que es el cortejo, el conocimiento de los otros: el noviazgo.
Derecho a que los adultos asuman su papel de liderazgo y conduzcan la nave con conciencia y compromiso. Analizar, participar, demandar, comprometerse. Los que tengan vocación para ser padres, adelante, los demás, los acompañamos y apoyamos, porque a final de cuentas, todos los niños y las niñas, los jóvenes son nuestros: son a los que les entregaremos la estafeta de nuestra cultura, de nuestra civilización.

Mérida Yucatán margarita_robleda@yahoo.com

1 comentario:

Maria Cab Can dijo...

Es muy cierto lo que dices, y de hecho era una de mis creencias que mientras mas rapido crece un niño, sera mejor cuando sea un adulto...
Incluso les cuestione a mis padres la razon por la que cuando era una niña no me inscribieron a curso de ingles, computo o ballet y su respuesta fue: mirate en estos momentos y preguntate si disfrutaste tu niñez...
y es que dios me regalo a unos padres maravillosos que siempre velan por miy que me han dejado crecer y tomar mis propias decisiones, llenandome de amor y de felicidad...
me da tristeza pensar en aquellos que no tuvieron oportunidad de vivir una linda infancia y tambien los niños cuyos padres no les dan esa oportunidad...
...

sigue siendo como asta ahora... pues eres una fuente de sabiduria para muchas personas...